El vuelo de lupus


Autor: Abraxas

Fecha publicación: 22/01/2023

Certamen: II Certamen

Resumen

Versa sobre la posibilidad de la activación de una guerra nuclear. El trance lo vive un militar raso que cumple con las órdenes de lanzamiento de los misiles y reflexiona durante los últimos minutos antes del desenlace.

Relato

El vuelo de Lupus


Seudónimo: Abraxas



La primera ojiva nuclear fue disparada hacia un cielo otoñal donde planeaba, imperturbable, una banda de aves migratorias. La hora de impacto hacia el objetivo era de solo cuatro minutos, si no era interceptada por algún misil defensor en espacio enemigo. El oficial Lupus, como se le denominaba en clave secreta, monitoreó el curso de la ojiva, mientras aún escuchaba del general la orden de lanzamiento, que lo había hecho actuar como un simple robot. Lo que venía de arriba era incuestionable. Patria es patria.
Al cabo de veinte segundos, su mente se aclaró. O quizá el instinto. En contra del protocolo, empezó a sentir muy fuertes los latidos de su corazón. Sus ojos se empañaron ante la inmensa pantalla del radar, que miraban impertérritos los militares a cargo. No escuchó ni un murmullo. Qué impecable disciplina.
Mientras miraba la ruta de la ojiva en el radar, se sintió de súbito escindido. Hubiera jurado que Lupus seguí allí, atento al desenlace, en tanto alguien más, embutido en su uniforme, añoraba ya la última lluvia, el reciente beso dado en la mañana a su mujer, el adiós que le lanzó su hijo antes de ingresar a la escuela. Tuvo nostalgia por todo el mundo que no iba a tener tiempo de vivirla, y se vio caminando a casa de sus padres, aún vivos, incapaz de tocar la puerta, porque ya era imposible exigirle más a su imaginación.
Pensó que ya no habría más día o noche. En el privilegio de haber visto las estrellas. En la vibración paradójica del orgasmo, que es gozo efímero y una rendición, en la sensación abstracta de haber sido, alguna vez, un niño, en la ciudad ruidosa donde abría los ojos cada amanecer, en el misterio del llanto y la sonrisa, en la melodía que más ansiaba escuchar mientras se fuera terminando de deshacer el mundo.