Una Navidad un poco loca


Autor: MartinoC

Fecha publicación: 18/03/2022

Relato

Había una vez, hace más o menos 10 años, exactamente el 21 de diciembre de 2012 en un pueblo llamado Espot, una familia conformada por los padres y 3 niños, dos varones, Marcos, de 13 años y Elio de 9 y la más pequeña, Carla, de 5. Ellos tenían una vida muy normal, vivían arriba de una montaña cerca del Parque Nacional de Aigüestortes y bajaban todas las mañanas para ir a la escuela, los tres hermanos practicaban sky, y la más pequeña también ballet.
Un día los padres salieron para ir de compras para traer todo lo que faltaba para Navidad y dejaron a los chicos a cargo de Marcos. Un rato después de que se fueron, de repente, una tormenta de nieve se acercó a la casa y la tapó por completo. Los niños tenían miedo, sobre todo Carla, aunque Marcos, parecía no tenerlo, ya que, al ser el más grande quería demostrar seguridad y calmar a Elio y a Carla. Prendieron la chimenea con unas leñas que había en el sótano y prepararon algo para comer. Marcos y Elio, que ya estaban calmados, aunque con un poco de miedo por lo que podría pasarles a sus padres intentaban animar a Carla, quien aun estaba muerta de miedo por lo que mientras Marcos, leía un cuento, Elio lo actuaba o incluso bailaba algunos pasos de Ballet que Carla le había enseñado. Luego, cuando ya habían pasado unas 5 horas desde que la tormenta de nieve había iniciado, los chicos mandaron a Carla a dormir, se prepararon un chocolate caliente y se pusieron a ver la tele, hasta que el teléfono de Marcos empezó a sonar. Era su padre, quien los llamó asustados preguntándoles si estaban bien.
- Nosotros estamos bien, la nieve tapó la casa pero no nos pasó nada- Dijo Marcos
- Logramos llegar hasta el Parque Nacional de Aigüestortes y nos refugiamos junto a otras personas en una cabaña que había. Respondió la madre.
Siguieron hablando un rato hasta que Marcos y Joan tuvieron sueño y pararon la llamada diciendo que al día siguiente seguirán llamándolos y diciéndoles como estaban. Al día siguiente se levantaron muy temprano y mientras desayunaban intentaron llamar a sus padres pero ocurrió lo que temían, el internet comenzó a fallar y no pudieron llamarlos pero continuaron con valentía. Marcos ayudaba a Carla con sus tareas mientras, Elio realizaba las suyas, limpiaron la casa, miraron la tele, jugaron videojuegos… ya no sabían qué hacer habían pasado casi dos días desde que estaban atrapados allí y ya habían terminado sus tareas, habían jugado tantos videojuegos que ya les aburrían, y temían que, si esto seguía así mucho más se quedarán sin comida.
En algunos momentos que el internet funcionaba aprovechaban para llamar a sus padres, preguntarles cómo está todo y preguntarles si están bien. Hasta que un día los padres dejaron de responder las llamadas.
No tendrán internet, no creo que les pasara nada- dijo Marcos para que sus hermanos no se preocuparan, aunque él por dentro también lo estaba.
Eso no puede ser, tienen datos móviles para cuando se queden sin internet- respondió
Elio. En ese momento los 3 hermanos, con mucho miedo de lo que pudiera sucederles, se les ocurrió un plan. Aunque sus padres les habían dicho que aunque pudieran no salieran de la casa por su seguridad. Los niños, con miedo, abrieron la puerta y empezaron a turnarse para quitar la nieve con unas palas que había. Aproximadamente 1 hora después, cuando acabaron de sacar la nieve, prepararon las mochilas, se abrigaron mucho, agarraron comida y salieron en busca de sus padres. Lo primero que hicieron fue ir al Parque Nacional de Aigüestortes para buscarlos, pero resultó que la cabaña donde se estaban refugiando sus padres, había sido demolida con nieve por lo que la pequeña Carla empezó a llorar
Muy tristes regresaron a su casa y encontraron lo que buscaban. ¡Sus padres estaban allí! aunque muy enojados al enterarse que sus hijos salieron solos con ese frío y con la tormenta que los acechaba y más aún porque dejaron que Carla también vaya, con tan solo 5 años. Luego de eso compartieron una deliciosa comida y empezaron a construir un sótano por si esto pasaba de nuevo. Era pequeño aunque tenían todo lo que necesitaban, camas, provisiones, algunos juegos, y una antena de internet para poder siempre estar en contacto. Se podía entrar al sótano tanto por dentro como fuera de la casa para que puedan salir y entrar si la casa se tapaba de nieve. Les enseñaron a los niños que si esto pasaba de nuevo, no debían salir de la casa y solo debían refugiarse en el Bunker. Festejaron felices esta Navidad, se divirtieron mucho en familia, los niños aprendieron algunas cosas, sobre todo Marcos que había madurado mucho después de eso y siguieron una vida normal.