UN VIAJE DE LA FAMILIA GONZÁLEZ A ESPOT


Autor: SFC16

Fecha publicación: 18/03/2022

Relato

EL VIAJE DE LA FAMILIA GONZÁLEZ A ESPOT.
Érase una vez una familia que vivía en Sevilla. La familia González estaba formada por cinco miembros, dos padres y sus tres hijos. Un día decidieron ir a conocer el Pirineo Catalán y organizaron un viaje de un fin de semana, para conocer la zona de Espot. Se levantaron el sábado muy temprano y se fueron al aeropuerto para coger un avión hasta Barcelona.
Éste era el primer viaje en avión de los tres hermanos y cuando se montaron en él, todos querían ir sentados en las ventanillas para no perderse ni un detalle del paisaje.
Los padres ya habían reservado desde Sevilla un coche de alquiler, para ir desde el aeropuerto al pueblo de Espot. Se montaron en el coche y pusieron rumbo al parque natural del Alto Pirineo. Al principio iban por autopistas, pero poco a poco se fueron metiendo en carreteras de montaña. Los paisajes cada vez eran más espectaculares hasta que llegaron al pueblo de Espot.
Llegaron a la hora de comer, dejaron las maletas en el hotel y se fueron a buscar un sitio para almorzar. Dieron un paseo por el pueblo y encontraron un sitio que les gustó por fuera, así que decidieron entrar. Comieron muy bien y la gente que les atendió fue muy amable con ellos.
Tenían toda la tarde para conocer un poco la zona. Los padres habían planificado una ruta para poder aprovechar bien el fin de semana. Lo que tenían previsto era hacer una excursión hasta el parador de Artíes, así que la familia se volvió a montar en el coche.
Todo el camino estuvieron disfrutando de paisajes preciosos hasta que llegaron a un embalse que se llamaba el Embalse de la Torrassa. A los tres hermanos les llamó mucho la atención por lo bonito que era.
Después de la pequeña parada que habían hecho, se montaron de nuevo en el coche y continuaron su viaje. Al lado de la carretera, a través de los cristales del coche, los tres hermanos vieron un centro de aventuras y les pidieron a sus padres que parasen, que querían saber que cosas interesantes podían hacer. Como tenían poco tiempo no pararon y aunque a los tres niños les dio mucha su madre les dijo que en otra ocasión lo harían.
Continuaron por la carretera en dirección a Artíes y encontraron en la carretera un cartel que ponía Mirador Aiguamolls, así que decidieron parar de nuevo. Desde este mirador tenían una vista muy bonita del río Noguera Pallaresa.
Después de estar allí unos minutos, continuaron el viaje. En el camino se encontraron con el río de la Bonaigua, que iba justo por el lado de la carretera y de pronto vieron desde el interior del coche una cascada, era la cascada del Geber, así que pararon de nuevo para poder verla con detalle. Era la primera vez que los tres niños veían una cascada de ese tamaño, les pareció algo increíble.
Continuaron su viaje hasta llegar al Puerto de la Bonaigua, que según el cartel estaba a 2.072 metros sobre el nivel del mar. En ese momento empezaron a ver los muchos teleféricos que había. Los padres les comentaron que era una estación de esquí, la estación de Baqueira-Beret.
Los paisajes continuaban siendo preciosos, pero ahora ya iban cuesta abajo por la carretera, y llegaron hasta el pueblo de Baqueira. Cruzaron el pueblo y siguiendo por la carretera llegaron hasta el pueblo de Tredós. Allí volvieron a parar y la familia González fue a visitar la iglesia de Santa María de Cap d´Aran, que era una iglesia románica y que fue un antiguo convento de templarios del siglo XIII.
Después de visitar la iglesia siguieron por la carretera y llegaron al pueblo de Salardú, donde volvieron a bajar del coche y estuvieron dando un paseo por el pueblo, buscando la iglesia de San Andrés, que estaba en la parte alta del pueblo. La iglesia era de estilo románico y dentro de ella vieron el Cristo de Salardú, que es una de las obras más importantes del románico aranés.
Ahora ya estaban muy cerca del pueblo de Artiles, punto final de la pequeña ruta. Cuando llegaron fueron a buscar el parador, que era el sitio donde iban a cenar un poco más tarde. Antes fueron a visitar la iglesia de Santa Maria de Artiés, que es un bien de interés nacional.
Después de visitar la iglesia, volvieron al parador, donde cenaron estupendamente, Cuando terminaron volvieron al pueblo de Espot para pasar la noche.
El domingo por la mañana se levantaron temprano, desayunaron y dieron un paseo por el pueblo, antes de volver al coche, ya de camino a Barcelona, para volver a coger el avión de vuelta.
Cuando aterrizaron en Sevilla, estaban cansados por los muchos kilómetros que habían hecho, pero todos estaban muy contentos de haber hecho un viaje en familia y haber descubierto esa parte de Cataluña tan bonita.