UN ENTRENAMIENTO CANINAMENTE PELIGROSO


Autor: RICITOS

Fecha publicación: 17/03/2022

Relato

UN ENTRENAMIENTO CANINAMENTE PELIGROSO
Una gran aventura inolvidable le esperaba... ¡A la mejor del mundo en rafting! Una mujer superfuerte, Sabrina Trajana Gijón, o también llamada por sus amigos, Satri. Se entrenaba como habitualmente en el río de al lado de su casa para los Juegos Olímpicos de Invierno, ¡sí has oído bien! Le habían mandado por su gran habilidad a los impresionantes y extrovertidos ¡Juegos de Invierno!; Pero no, no podía entrenar para estos geniales juegos en un riachuelucho de al lado de su casa, ¡no! ¡claro que no! debía entrenarse como se debía. Para ello, tendría que ir a un lugar muchísimo, muchísimo, muchísimo mejor.
¡Genial! Sería la oportunidad de conocer sitios nuevos, por eso, iría a un río impresionante, el río Noguera-Pallaresa.
Debía prepararse para horas y horas de entrenamiento duro y fuerte, pero no importa, ella ya estaba acostumbrada, el único y gran problema que tenía, el único que le afectaba de verdad, era la soledad.
Pasaban los días, cada vez quedaba menos para los juegos y el estrés iba subiendo, era cuestión de días que Satri no pudiera continuar entrenando.
¡Ya está! Debo relajarme al menos un día- pensó para sí misma. No queremos que no pueda participar, pero ningún exceso es bueno. Ella tenía tanta voluntad para entrenar que... ¡le daría un hamacuco! literalmente.
Aprovechó la hora de comer para sentarse un poco a la orilla del río, sola, como habitualmente, pero entonces, un perro apareció por delante, parecía cariñoso, simpático, estaba alegre a pesar de vivir solo y abandonado en un bosque, parecía un Husky Siberiano, tendría unos tres años, aún así parecía mayor.
Se le acercó a Satri y le lamió el zapato, ella sintió una satisfacción de estar acompañada, que por dentro no quería separarse de aquel perrito jamás.
Le dio de comer y estuvo con ella varias horas, estaban hechos el uno para el otro, jugaron, lo pasaron como nunca antes y el cachorrillo sentía una enorme felicidad, amaba a su nueva dueña, o así era como pensaba el perrito porque, ¡ay su cabeza! Su obsesión por el entrenamiento la llevaron a tratar al perro con desprecio y a no acercarse a él para poder entrenar.
No solo eso, como perdió días de práctica se agobió y al caer la noche de aquel día, tal fue que cogió la canoa y se fue al río en medio de una bestial nevada.
Sin embargo, su decisión fue demasiado precipitada. Las olas producidas tambaleaban continuamente la barca, se chocaba con las rocas, ya tenía numerosas heridas en el cuerpo, ¡ni siquiera se puso la protección!
El río se congelaba, era su fin, no había manera de salvarla, estaba inconsciente.
Su nuevo amigo la vio, la intentó sacar del agua y lo consiguió.
Satri se despertó en medio del bosque abrigada con la poca ropa que el perro pudo encontrar seca. La chica se inundó de admiración, entendió la lealtad de su nuevo amigo como la lealtad que ella sentía hacia su país al representarlo en los Juegos y se dio cuenta que debía quedárselo. Pero había un problema, Satri empezó a sentir un profundo dolor en la rodilla, se la había fracturado.
Tras una larga recuperación, Satri volvió a la totalidad de sus movimientos pero obviamente tuvo que abandonar las competiciones olímpicas. Su fiel amigo, que la acompañó en todo este tiempo le inspiró a no frustrarse, y decidió invertir todo su empeño en otra tarea mucho mayor. Entró en el cuerpo especial de rescate de la policía y desde entonces, como en su momento hizo su perro con ella, ahora era ella la que se dedicaba a ayudar a rescatar a aquellos que lo necesitan. Y desde entonces sintió tu vida llena para siempre.
FIN