Prefiero esta otra realidad


Autor: Hugo TM

Fecha publicación: 17/03/2022

Relato

Prefiero esta otra realidad
¿Por cuál debía decantarse hoy? Aquella en la que era el presidente de los Estados Unidos resultaba interesante en los primeros días, sin embargo, tras originar un conflicto bélico en el oriente europeo, la experiencia había perdido su emoción inicial. Tal vez le apetecía algo más calmado que ser el centro de atención de la mayor potencia mundial, una familia de clase media-alta de la época victoriana parecía una buena opción, pero, ¿Qué hay de caminar por las rebeldes calles de 1950 al más puro estilo James Dean, escuchando clásicos del rock and roll? Sin duda, era la mejor opción, pero surgían más ideas, ¿a quién no le apetecería ser Elvis Presley en un concierto, rodeado de chicas y entonando sus característicos bajos? ¿Y qué hay de un día en la banda Queen? Millones de opciones, todas ellas de ensueño, pero tener el poder sobre cada instante de tu vida llega a ser asfixiante. Tantas alternativas derivaban en muchas confusiones.
No había dedicado siquiera unos segundos, en el tiempo de cambio de realidad, en reflexionar sobre sus actos, si bien eran mundos y sociedades irreales, ¿debió haber iniciado un conflicto bélico? ¿Debió haber sido el autor de la matanza de Texas? ¿Fue necesario ponerse en las pieles de Ted Bundy? ¿Y qué hay de la bomba atómica sobre Londres? Todos estos actos lo convertían en un asesino en masa, las personas que habitaban las realidades que él asistía, sentían al igual que él. No existían leyes, pero sí un código moral. Observar a aquellos jóvenes agonizando tras protagonizar el nuevo Freddy Krugger, no le provocaba el más mínimo afecto.
Sin embargo, él y el resto de la humanidad, se auto convencían de que aquellos terrores anteriormente provocados por ellos mismos, eran eclipsados por buenas acciones que muy de vez en cuando realizaban.
El indeciso humano pudo reflexionar durante unos instantes de silencio, postrado ante la intemperie del metaverso. Allí se alzaban las millones de luces de neón a velocidades nunca comprendidas por el humano. El metaverso se destruía. Pudo objetarlo cuando las infinitas líneas de neón comenzaron a desmoronarse en el absoluto silencio del espacio. Las realidades se desvanecieron con una nube de polvo y una brecha espacio-temporal apareció en su campo de visión, que cruzó de un extremo al otro. Se preguntaba si aquel error del metaverso le había ocurrido a toda la humanidad al unísono, sin embargo, era el único que experimentó el monumental fallo de realidades. Jamás había oído hablar de él en las instrucciones del metaverso, era algo improbable que ocurriese, un hecho tan impreciso que ni siquiera los creadores conocerían de su existencia.
Para su sorpresa, su cuerpo se materializó y el sonido de la destrucción emanó de la nube de polvo, cuya magnitud era cada vez mayor; ambas cosas imposibles que ocurriesen durante el cambio de realidades.
“¿Habré traspasado los límites de la maldad?” se preguntó el humano.
Nada parecido a “Límites de maldad” figuraba entre las páginas digitales de la constitución del metaverso, pero ninguno de los sucesos transcurridos en los últimos diez minutos estaba inscrito en él
La brecha concluyó la ruptura del metaverso, las líneas de neón se apagaron a la par del estridente y frenético ruido. Aquel estruendo, debió causar más contaminación acústica de la que la bomba atómica que el humano lanzó sobre Londres provocó. Su campo de visión se deslizó hacia arriba y un fundido negro comenzó a aparecer. Un agudo pitido invadió sus tímpanos y una luz iluminó su confundida vista. Esta se convirtió en algo molesto y deslumbrante, provocando que el humano no pudiese ver lo que se encontraba a su alrededor. Era una de las indicaciones de la introducción de la constitución del metaverso: “La exagerada exposición de la luz en tu campo de visión supondrá un grave contraste, del que usted se recuperará y volverá a observar su derredor en un par de minutos. (Suele ocurrir en los cambios de realidad).”.
Sin embargo, aquello fue diferente, la luz se esfumó en instantes y sentía… la sensación era inefable, jamás lograría describirla. La palabra era “DIFERENTE”. Se encontraba sentado en el húmedo sustrato de cemento de una habitación, perteneciente a lo que debía ser una clínica privada u hospital. Frente a él, los restos de un cuerpo humano, aún estaba caliente; y junto a aquel sujeto, una persona tumbada bocarriba, lucía unas gafas de metaverso, al igual que él unos segundos atrás. Ahora podía ver la cruel realidad, la única y dolorosa realidad. ¿Cómo una asociación cambió el rumbo de la humanidad y la convirtió en una farsa para las generaciones venideras? ¡Se trata del mayor engaño en el que los humanos han caído jamás! ¡Al menos, respecto a las religiones, existen grupos ateos!
Resultaba deprimente contemplar a las personas conduciendo su existencia en irreales dimensiones del metaverso, las realidades deseadas que jamás podrían cumplir en vida eran recreadas por un sistema artificial. Una simulación a rajatabla, la cual separaba la humanidad de su realidad, y a cada instante que pasaba, ambos se encontraban más distantes.
El ser humano, desde un momento de la historia indeterminado, comenzó a dejar atrás el mundo que derrochó, para soñar durante la eternidad. Consciente era de que, los sueños son importantes para emprender una vida, pero, en algún momento, se debe dejar de soñar, pues puede acabar con la realidad.
Si bien era cruel, era la verdad. Prefería abiertamente el hecho vil, antes que la mentira idealizada. En esta ocasión, ese engaño había resultado en una realidad aún peor que cuando la humanidad era consciente de su existencia. Ahora, quien moría era recogido por unos vehículos automáticos de energía solar y eran enterrados… olvidados… realmente no se puede ser olvidado, si jamás nadie te ha conocido.
Pensó que podría levantarse y hacer algo en contra del engaño en masa, pero era inútil.
Se postró sobre la pared de la habitación y despejó su mente.