Nueva etapa, nuevo salto.


Autor: Chloe López

Fecha publicación: 07/03/2022

Relato

Nueva etapa, nuevo salto.
Como todas las mañanas, Chloe se levanta y mira por la ventana, le encantan sus vistas. Desde su ventana ve la sierra de su pueblo donde todos los fines de semana hace ruta en bicicleta con sus padres.
Pero hoy era un día diferente, hoy sería el último día que miraría por la ventana. Chloe y sus padres se mudaban a otra ciudad porque su padre había encontrado un trabajo. Su habitación estaba llena de cajas y solo quedaban en el centro el canapé y el colchón en el que había dormido y no se podían llevar a su nuevo hogar.
El nuevo trabajo de su padre se encuentra en Espot, una localidad de la que ella nunca había oído hablar. Sólo sabe que allí hace muchísimo frío y hay nieblas en el invierno. Chloe vive en un pueblo pequeño de la costa mediterránea, está acostumbrada a su temperatura suave y poder correr por la playa. Sus padres le han dicho que este año tiene que comprarse una bufanda, un gorro y guantes. Para ella todo es nuevo, pero lo que más le preocupa son los niños de su nuevo colegio.
Chloe tiene diez años, es delgada y muy pizpireta pero también muy vergonzosa con los desconocidos. Hoy no tiene mucha hambre en el desayuno, el viaje a su nuevo hogar es largo y no conoce la casa, piensa que nunca más tendrá amigos.
Sus amigos le hicieron una fiesta de despedida ayer y le regalaron un montón de recuerdos, los verá en las próximas vacaciones pero pensar en eso se le hace eterno. Ha guardado los regalos en su bolsa para poder verlos durante el viaje.
- Chloe, ¡baja rápido, te estamos esperando! No podemos salir tarde, tenemos que llegar con tiempo para recoger las llaves de nuestra nueva casa. -Grita su madre mientras Chloe se despide de su habitación.
- Tranquila mamá, ya bajo. -Dice Chloe con voz triste.
Su padre le mira y le da un fuerte abrazo dándole ánimos y le dice que todo irá bien, que cuando vuelva en las vacaciones tendrá un montón de cosas nuevas que contar a sus amigos.
El viaje a Chloe se le hace muy muy largo, dejan atrás el mar y solo ve campos con girasoles. Es principios de septiembre y comienza las clases en su nueva escuela en unos días. Ella y sus padres tienen que preparar los libros nuevos y sus nuevas profesoras le enseñarán el colegio. Cuando piensa en todo lo que tiene que hacer se le hace un nudo en el estómago.
- Despierta, despierta Chloe… Hemos llegado, mira qué bonito es -Le dice su madre.
- Mamá, por favor, no digas eso, aquí no hay playa… ¡no hay sol!. -Su padre aparca el coche delante de su nueva casa, un piso en un edificio de cinco alturas.
- Mamá, ¡no tenemos terraza! ¿Dónde vamos a comer?
- Tranquila cariño, en esta ciudad el tiempo es más frío, por eso no hay terrazas.
Para Chloe no hay nada bueno, por muchas sonrisas de su padre y de su madre.
Suben los tres en el ascensor hasta el quinto piso y su padre al abrir la puerta le dice que es la primera en elegir habitación. Chloe se pasea por todo el piso, pero no está muy convencida. Al final, acaba eligiendo la habitación con vistas a un parque infantil, porque el resto de las habitaciones tienen vista a una calle con muchos edificios.
Su primera noche en Espot no es ni buena ni mala. Salen juntos a cenar y una vez en su nueva habitación, Chloe se duerme enseguida a pesar de que nota que ese no es su colchón.
En la cama, ve la luz por la ventana y piensa que todo ha sido un sueño y se encuentra en su antigua habitación, pero unos ruidos nuevos le despiertan del todo. Un grupo de niños se encuentra en el parque infantil y hacen carreras.
A la mañana siguiente, Chloe desayuna con su madre porque su padre se ha ido a su nuevo trabajo y ha madrugado mucho. Se pasa la mañana mirando a los niños por la ventana, quienes se han dado cuenta de que hay una familia nueva en el quinto piso y tienen muchas ganas de conocerla.
- ¿LLamamos a la nueva vecina? -Dice Natalia al grupo.
Jorge, el chuleta del grupo, no quiere y los chicos le siguen pero Natalia insiste y anima a las chicas.
- Te acompaño. -Dice Pepa, y suben las dos juntas a buscar a Chloe.
- “Ding dong…” - Suena el timbre.
- ¡Hola! Somos Natalia y Pepa. Hemos visto a una niña desde la ventana y hemos decidido venir a buscarla por si quiere participar en un club de atletismo. Necesitamos varias personas para que nos puntúen a todos. ¡Este año ganamos la copa!
- Si…¡claro! -Sale por la puerta de su habitación Chloe y le pregunta a las niñas que día y a qué hora sería el entrenamiento.
- Te lo piensas y a la hora de entrenar nosotros pasamos a buscarte a la 17:30 a tu casa.
- ¡Vale! -Contestó Chloe.
Las chicas bajaron y se lo comentaron al grupo mientras Chloe se lo contaba a su padre en la comida. Después, durmió un poco y su madre le llamó gritando:
- Chloe, ¡te están esperando!
- ¿Ya es tan tarde? -Preguntó a su madre mientras salía corriendo a vestirse.
Poco después y ya lista, salió con su nuevo grupo de amigos. Se presentó y le explicaron lo que iban a hacer. Entrenaron y le dijeron qué día será la competición.
Cuando terminó el entreno, se duchó y les contó a sus padres lo bien que se lo había pasado. El día de la competición corrió a tope mientras sus padres le animaban. ¡Había ganado la carrera! Le dijo a sus padres que Espot era un pueblo maravilloso, aunque siempre recordará a sus amigos de la playa.