Necesito Respirar


Autor: JJ

Fecha publicación: 26/02/2022

Relato

Necesito Respirar

Son ya tres días en los que no encuentro un respiro, floto entre las estrellas repletas de preguntas y tan vacías de respuestas. Es tal la frialdad de la soledad que se me comienzan a entumecer los sentidos. Sentidos digo, a ellos los abandoné al cruzar una mirada que me regaló la perdición. Sus palabras eran una constante subida, tal así fue que me dejaron tirado sin oxígeno. Los físicos afirman que en el espacio caes constantemente, y qué razón tienen. Cada día veo menos probable la posibilidad de resurgir de este vacío.

Una voz me susurra en la nuca, me reclama, me impone. - Quítate el casco - me murmura. Me suplica para destruir mi barrera con la vida. - Ahí afuera te llaman - . Solo oigo la llamada de la muerte, sosteniendo mi mano con calidez. Mirando las cuencas vacías de la parca veo los momentos a su lado, su risa resonando en mis tímpanos, rellenando cada hueco de mi persona con alegría. Deseo con todo mi ser volver a su lado, olvidar que me mató y vivir con su amor.

Logro girarme levemente hacia la Luna, tan imponente como siempre, y siendo observada por amores recién nacidos que se prometen el desfallecimiento. Deberán haber miles de viajeros como yo flotando a mi alrededor, personas que arriesgamos todo y a los que cortaron la cuerda de escape. Fui irracional, le regalé mis ojos a la ceguera, le entregué mis venas mientras me enseñaba sus cuchillas.

Monstruos flotan a mi alrededor, acariciando mi espalda y pecho, buscan un corazón que se duerme a cada latido. Sus respiraciones son discontinuas, inestables, están sedientos de un flujo rojizo al que yo también extraño. La tensión me consume, quieren matarme aunque no esté vivo. Me falta el aire.

- El casco - repite. Sorpresa fue la mía al no identificar la voz de mi nuca, ¿quién más gruñe súplicas de abandono? - Sé libre -. ¡La Luna! Es ella, la causante de mi derrota, la que me habla. Los monstruos toman mi cuello entre sus garras, aprietan las tuberías de aire y me ahogo. - Ya finaliza tu vida -. No me queda nada, se me agota el tiempo de florecimiento, me marchito y mis pétalos se caen con la brisa. Me siento como una flor en el comienzo del otoño, añoro mis días de luz y calidez mientras saludo con miedo a mi final. No quiero, sin embargo recuerdo su tacto ausente, sus besos lejanos y sus caricias fantasmales. Nace en mí un incendio que quema las hojas de mi árbol interior, invade mis pulmones con humo. Agua, necesito agua.

La oscuridad estrellada de mi alrededor se transforma en un extenso mar que aprisiona mis miedos. Debo detener las llamas antes de que las cenizas escapen en mi último suspiro. Este se hace presente cortando mi respiración, se descomponen mis capacidades a la par que surgen dos pequeñas gotas, finas como la lluvia y saladas como la vida misma. Las creí secas, imposibles, deberían haberse gastado en las últimas interminables horas, sufriendo por su abandono. Toda angustia se detiene al oír un murmullo de fondo. Su risa. La última vez que la escuché fue al verla de la mano con el adinerado caballero al que había cortejado en los últimos meses a mis espaldas. Tan elegante, formidable y carismático, regando las flores internas de su pecho. ¿Dónde se escondió la Luna? Quiero disculparme con ella, fue egoísta mi deseo de arrebatarle su presencia con intención de complacer a una dama. Es ahora cuando percibo las señales y mi ingenuidad. Si la hermosa perla de la noche sigue en su lugar es por algo, prueba que nadie ha arriesgado todo por ella sin perderse en el vacío antes. La tensión se libera de mis músculos, permitiéndome palpar el casco que cubre mi cabeza, que me encierra en una realidad de espinas ensangrentadas. Con sutileza aflojo el agarre, abro silenciosamente la puerta al otro lado, en el que me espera el reflejo de una guadaña. Termino de romper la distancia y agarro con fuerza su mano esquelética, pudiendo al fin liberar de vida mi vacío.

-JJ