La leyenda del lago San Maurici


Autor: Shadow-Queen-06

Fecha publicación: 18/03/2022

Relato

Se dice que si la noche caía y la luna ascendía a lo más alto del firmamento, reflejándose en las cristalinas aguas de aquel lago escondido entre aquellas montañas llamadas Pirineos, una ninfa aparecerá a orillas de sus aguas, llorando la muerte de su amado al salvar a la aldea de Espot de su maléfico encanto.
Cuenta la leyenda, que hace más allá del siglo XI, en la aldea de Espot, existía una terrible maldición, en la que los aldeanos nacidos o residentes en aquel pueblo no podían amar, el maleficio acabaría, si un verdadero amor fuera sacrificado para que todo aldeano pueda sentir amor.
Había un muchacho, tan bello y brillante, que era comparado con el mismo sol, con sus cabellos dorados y sus ojos acaramelados, con aquellas pecas parecidas a las nubes, intentando ocultar su sonrisa resplandeciente. Él era un joven curandero, llamado Maurici, que recorría los tan escarpados caminos de aquellas montañas llamadas Pirineos en busca de plantas medicinales.
Un día, decidido en ir en busca de plantas medicinales antes del alba, con su farolillo y su preciada bolsa, fue adentrándose en aquella telaraña de caminos, en busca de sus preciadas plantas. Al cabo de un tiempo, al final del camino, Maurici pudo observar unas luces místicas al fondo del camino alumbrando su paso, embelesado por aquellas luces, las empezó a seguir para ver que escondían al final del aquel místico recorrido.
Al llegar al final de tan escarpado y místico camino, las luces danzaban alrededor de un ser tan fantástico y místico con cuerpo de mujer, tan parecida e igualada a la luna, que la misma luna apenas resplandecía, ver ser tan brillante le hacía sentir envidia. Con cabellos tan blanquecinos como la nieve, unos ojos tan grisáceos como aquellos cráteres que decoran a aquella envidiosa luna, tan misteriosa y elegante, qué Maurici al observarla, la hermosa ninfa desapareció, dando lugar mágico amanecer, iluminando aquel valle escondido entre los Pirineos.
Después de aquella fascinante noche, Maurici iba a visitar sin falta alguna a aquella hermosa ninfa todas las noches, aunque no hablaran, esas horas en silencio, observándose, acompañando la presencia del otro, valían oro para aquella ninfa, que embelesada por él cayó, debido a que las ninfas solo pueden sentir un amor, y aunque Maurici no la pueda amar, aquella ninfa solo procuraría que Maurici sea feliz a su lado.
Los rumores empezaron a asolar la aldea de Espot, aquel joven curandero apenas recorría las calles del pueblo.El rumor más conocido fue que el joven se enamoró de una de las criaturas más bellas de aquellas montañas.Decididos en acabar con aquellos rumores, esa misma noche, un grupo de aldeanos decidieron seguir a Maurici sigilosamente a través de aquellos caminos que conducían al corazón de los Pirineos, se sintieron anonadados al ver tal presencia mística en el bosque , y entendieron al fin aquella terrible maldición, solo se podían enamorar de un ser fantástico y acabar con su vida para poner fin a aquel maleficio.
Los aldeanos, al acabar aquel fantástico camino y observar tal escena, decidieron acabar con esa hermosa criatura para poder sentir aquella emoción reprimida desde hace mucho tiempo. Un aldeano, armado de arco y flecha, disparó su mortífera flecha a la bella ninfa, pero a esta nunca le dio, Maurici se interpuso entre la criatura y la flecha, recibiendo aquel objeto mortal justo en su corazón, cayendo en los brazos de su amada, susurrando su último aliento "Te amo", vaciando su mirada de vida, recibiendo las lagrimas de su amada ninfa decorando su rosto carente de vida, perdiendo lo que alguna vez brillo de alegría, así acabando con tan cruel profecía.
Maurici, fue enterrado justo en el centro del valle, siendo velado y lamentado por su amada eternamente, apareciendo esa bella ninfa con un rostro tan triste y desesperado que toda noche lloraba al cuerpo de su amado, así lo que alguna vez fue un valle se convirtió en un hermoso y cristalino lago.
En honor a su amado, se llamó el lago de San Maurici, símbolo de amor eterno que a través de la lamentación siguió avivando un amor tan puro y verdadero, que aunque no sea reconocido siempre se recordará a aquel romance que rompió aquel duro encanto, el amor del parque aigüestortes.