Elena y su libro mágico


Autor: Olivia Ortegga

Fecha publicación: 03/03/2022

Relato

Había una vez, alguien si alguien, ni Marta, ni Elsa. Esto se debe a los antepasados de este pequeño pueblo que pensaban que no tenía sentido poner nombres porque según ellos, tenían que hacer demasiado esfuerzo.
En realidad, este pueblo tampoco tiene nombre pero las localidades vecinas le llaman Villaburrida, nadie quiere ir ahí por aburrimiento. Pero hay un alguien que no piensa lo mismo, y por mucho que te sorprenda sí tiene nombre. Se llama Elena, una pequeña niña que se pasa el día entero leyendo, y no un libro cualquiera, lee un libro antiguo que su abuela le dió antes de irse a Escocia de viaje.
Este relato trata sobre fantasías de unicornios, hadas, sirenas…, pero con un interesante secreto en el interior que Elena hasta hoy no había descubierto: una llave oxidada, extraña pero interesante, y al tocar la llave… ¡bloop! Elena apareció en un mundo nuevo donde lo que ella conocía de su pueblo había cambiado por completo.
-¡Un unicornio! -exclamó con cara de asombro al ver los seres fantásticos.
La chiquilla estaba tan asombrada que se cayó redonda al suelo. Al despertar, vio a un conjunto de hadas las cuales le estaban cubriendo el cuerpo y la cara de un polvo dorado, ambién estaban susurrando algo:
-¿Qué vamos a hacer con esta humana?-dijo una de las hadas con algo de miedo.
Elena les explicó que no les quería hacer daño y que ella ni siquiera quería estar ahí, pues no sabía cómo había llegado hasta ese mágico y fantástico lugar.
Estuvo hablando con ellas y las hadas le creyeron y le hablaron de un río llamado Noguera-Pallaresa, en el que habitaban unas sirenas que le podían ayudar.
-¡Sirenas!-dijo Elena alegre y sorprendida.
Tras unos minutos hablando, llegaron a la conclusión de ir en los unicornios voladores de las hadas ya que eran tranquilos, rápidos y amigables.
Sin más que hablar, llegaron volando hasta el sorprendente río que las hadas le habían mencionado a Elena anteriormente. El lugar era extenso, con un lago azul turquesa precioso y donde se podían apreciar unos cantos celestiales que envolvían el río. Elena estuvo un tiempo hablando con la sirena llamada Coral, que le dio una poción que supuestamente le llevaría a su deseado destino. Cuando Elena se tomó la poción mágica… ¡bloop! Esta seguía estando en el río pero… ¡bloop! Ni estaba en el río ni en su aburrido pueblo.
Estaba en un lugar repleto de naturaleza, algo maravilloso, lo nunca antes visto.
Había unos preciosos montes nevados llamados Pirineos en los cuales habitaban urogallos y quebrantahuesos junto a unos maravillosos árboles verdes y vistosos.
-Me parece que no estoy en mi destino correcto…-dijo Elena con lágrimas de preocupación.
En ese pequeño instante notó un cosquilleo en su hombro.
-¡Un pájaro! -dijo secándose las lágrimas que escurrían por su piel.
En ese momento Elena estaba más tranquila.
Más tarde, Elena decidió tocar al bonito y elegante pájaro que tenía posado en su hombro…Y… ¡bloop!
Por sorpresa, Elena estaba en su aburrido pueblo.
Conforme pasaban los días Elena recordaba los momentos con las hadas, unicornios, sirenas…
Y se dio cuenta de que nada de lo que había vivido era real, pues solo había sido fruto de su imaginación.