El viaje de Nora


Autor: Aqua Coral

Fecha publicación: 04/03/2022

Relato

Era una preciosa tarde del mes de septiembre cuando Nora y sus padres volvían de pasar una agradable tarde con sus tíos que acababan de volver de unas mini vacaciones. Habían estado en el encantador pueblo de Espot, haciendo senderismo por el Parque Nacional de Aigüestortes donde visitaron su lago San Maurici e hicieron distintos deportes de aventura, como el descenso de barrancos. Nora estaba emocionada con todo lo que le habían contado y apretaba entre sus manos una bolsa con recuerdos que le habían traído de la zona.
Nada más llegar a casa, Nora preguntó a su madre si se podía dar un baño y utilizar las sales que le habían traído sus tíos. Su madre le preparó la bañera y Nora se metió en ella, esparció las sales por el agua y se relajó en el agua calentita pensando en todos esos sitios maravillosos que habían estado sus tíos. Se sumergió en el agua imaginando que estaba nadando en ese lago y al salir del agua pensó... ¿Dónde estoy? ¡qué agua tan fría! ¿Qué está pasando?.
¡Nora ya no estaba en la bañera de su casa! Estaba en un lugar totalmente desconocido para ella, era un lago rodeado de montañas y espesos bosques, estaba anocheciendo, tenía frío y mucho miedo, estaba muy asustada. Miró a su alrededor, no había nadie y sorprendentemente había un montoncito de ropa de su talla en la orilla. Se vistió y se puso a andar por la orilla de aquel lago hasta llegar a un tronco en el que estaba tallado un nombre, se puso a leer lo que ponía... sus ojos se abrieron como platos ¡es imposible! ¡estoy en el lago San Maurici!.
Un poco más adelante encontró un sendero, lo siguió, esperando que le llevara a algún pueblo. Y tuvo suerte, al girar una curva vio a lo lejos unas luces, empezó a correr más rápido hacia ellas pensando en encontrar un teléfono para llamar a sus padres, pedirles que la vinieran a buscar y volver juntos a casa.
Al llegar al pueblo, entró en una tienda para pedir ayuda, pero ya empezó a sospechar algo extraño...las luces eran velas, las personas que estaban comprando llevaban ropas que no eran de esta época. Se acercó al mostrador y le preguntó al tendero:
-Perdone, ¿podría explicarme donde me encuentro?
-Señorita, usted se encuentra en Espot. ¿necesita algo?
Nora ya no sabía si preguntar algo más, tenía miedo de la respuesta. Giró la mirada y le llamó la atención un niño que estaba escondido detrás de un libro antiguo. Nora le dio las gracias al dependiente y se fue a hablar con él, pensando que con un niño no tendría miedo de contar lo que le había pasado.
-Hola, me llamo Nora, ¿Qué estás leyendo?
-Hola, me llamo Oriol, estoy leyendo una antigua leyenda de nuestro pueblo. ¿y tú que haces aquí?
Nora le dijo que era una larga historia difícil de explicar, pero si daban un paseo y le enseñaba el pueblo, intentaría explicárselo.
Los dos salieron de la tienda y se pusieron a caminar por las calles del pueblo y Nora comenzó a contarle su aventura y el miedo que tenía de no poder volver a su casa con sus padres, ya que no sabía cómo volver.
Oriol la escuchaba atentamente, y de repente exclamó:
- ¡Sé quién puede ayudarnos! ¡Corre, sígueme!
Cuando llegaron a la plaza del ayuntamiento, se encontraron con una niña muy alegre y habladora llamada Laia, era la hija de la alcaldesa. Oriol se acercó y en catalán le dijo algo que Nora no llegó a entender, pero la cara Laia lo dijo todo. Laia se acercó a Nora y le dijo:
-Hola, me llamo Laia. No te preocupes que entre los tres encontraremos la solución. Pero de momento esta noche te quedarás a dormir en mi casa, necesitas descansar y una buena cena.
-Pero qué dirán tus padres de mi... ¿cómo lo explicaremos?
-Tranquila no están en casa, tienen una cena importante en otro pueblo.
Después de una cena buenísima, las niñas se fueron a la cama. Laia le contó que al día siguiente se celebraba un acontecimiento muy importante en Espot, todo el pueblo va en romería hasta la ermita de San Maurici. Las niñas se quedaron dormidas al instante, había sido un día muy largo.
A la mañana siguiente, muy temprano llamaron a la puerta y Oriol entró como una flecha. Venía con un plan que estuvo pensando toda la noche.
-Chicas, anoche leyendo mi libro antiguo, me acordé de la leyenda “Els Encantats”. Hoy es un día en el que la magia despierta en Espot y sus alrededores. Es el único día del año en el que podrás volver a casa. Pero aún queda saber cómo.
Laia pensó que lo mejor que podían hacer era ir a la romería y que una vez allí ya pensarían en algo. Así que los tres amigos, cada uno con su vela encendida, recorrieron el camino hasta la ermita. Después se acercaron al lago, querían probar una idea que se le había ocurrido a Oriol, no sabían si iba a funcionar, pero por si acaso los amigos se despidieron con un largo abrazo. Nora se metió en el agua, sus amigos levantaron las velas hacia las montañas de los Encantats y gritando les pidieron ayuda para que Nora volviera a casa. Un viento helado se levantó y de repente Nora desapareció.
Salió del agua, abrió los ojos y ¡estaba en casa!
Nora no estaba segura de sí lo que había pasado había sido solo un sueño o era cosa de magia.
Al año siguiente, sus padres le regalaron un viaje a Espot. Nora iba muy nerviosa y emocionada por lo que le había ocurrido allí. Cuando llegó al hotel salió a dar un paseo y en una plaza encontró jugando a unos niños, dos de ellos le resultaban familiares, se acercó a ellos y... ¡no puede ser! Eran Laia y Oriol.