EL MISTERIO DEL RÍO ESCRITA


Autor: FUTBOLERA

Fecha publicación: 17/03/2022

Relato

EL MISTERIO DEL RÍO ESCRITA
Pedro vive en Espot, un pueblo de Lleida. Es un niño de quince años y vive cerca del parque Aigüestortes.
Pedro va al instituto todos los días. De camino a su casa tiene que pasar por el puente que permite ver las vistas de Espot y también del bonito río Escrita.
El lunes, como siempre después de clases, Pedro pasa por el puente de todos los días, pero esta vez nota algo raro y en movimiento.
No le da tiempo a ver qué es porque se estaba haciendo tarde y su madre le pide que no llegue después de las cinco, así que se queda con la intriga porque si no, su madre le echa la bronca porque eran ya menos cuarto y a su casa se tarda unos ... quince minutos, así que llegaba a su casa justito de tiempo.
Al día siguiente Pedro salió con intriga y prisa del instituto, porque quería que le diese tiempo a llegar al puente a las cuatro, porque así no se tendría que ir tan pronto y evitaría que volviese a no darle tiempo a ver qué era eso tan raro que vio en el río el día anterior.
Se quedó como media hora esperando a poder ver algo, pero su madre le llamó por teléfono porque, aunque no era tan tarde, tenía que estudiar para el examen de mañana. Tuvo que volver a su casa decepcionado.
Al día siguiente Pedro salió de casa una hora antes de las ocho, que es cuando entra en el instituto. Cuando la alarma de su reloj sonó, Pedro se fue corriendo al instituto porque no es que esté muy cerca.
Después del instituto, Alejandro, su padre, lo recogió para llevarlo a la pista de skate como todos los miércoles, pero a mitad de camino Pedro le dice a su padre:
- Papá no quiero ir a la pista de skate. - ¿Por qué no quieres ir a la pista hijo?
- Porque el lunes cuando iba a casa noté algo raro en el puente y hasta ahora no he podido averiguar de qué se trata esa cosa tan rara.
- Pero hijo, tienes todo el tiempo del mundo.
- Pero papá, esa cosa rara se va a ir y no podré verla cuando se vaya. ¿Podemos ir al puente?
- Pedro, no creo que sea una cosa tan interesante. El río siempre está muy tranquilo. - Sí lo es papá, ya lo verás cuando lo descubra.
- No insistas, nos volvemos a casa, y mañana seguimos hablando, ¿vale?
- Vaaaale papá.
Por la mañana, de camino al instituto, cuando pasa por el puente ve algo de esa cosa tan rara que intenta ver todos los días.
- Creo que es una cola de un pez,
se dice a sí mismo con emoción.
Al terminar las clases, Pedro vuelve y ahora sí ve lo que es.
- ¡Es un tiburón! Qué extraño, nunca he visto a un tiburón en agua dulce. Se lo preguntaré a mi padre cuando llegue a casa.
Cuando llega a casa, le pregunta a su padre:
- ¡Papá! He visto en el río un tiburón
- ¡¿Un tiburón?! Sí vamos...me estás gastando una broma, ¿verdad?
- No papá, lo he visto con mis propios ojos, te lo prometo, yo nunca miento. Si no me crees te lo enseño mañana cuando me recojas.
A la mañana siguiente Pedro le enseña el tiburón a su padre.
Alejandro llama a la clínica veterinaria para que lo vean porque no es normal que un tiburón esté en agua dulce, tendría que estar en agua salada como el resto de los tiburones. No podría vivir allí mucho tiempo más.
Cuando llegaron los veterinarios cogieron al tiburón con unos arneses y una grúa y lo llevaron a un centro marino.
Después de una semana entera los veterinarios descubrieron, con algunas pruebas, lo que le pasaba al tiburón:

Estaba ciego y por se había perdido y había terminado en un río.
Llevaron al tiburón al zoo más cercano para que se pudiera quedar unos meses hasta devolverlo a su hábitat.
Al final los veterinarios le agradecieron mucho a la familia de Pedro por haber “salvado” al tiburón.
Pedro ya averiguó lo que había en el río así que ya se le quitó la intriga y no se entretendría nunca más. FIN