El esfuerzo y la motivación


Autor: Lurego

Fecha publicación: 18/03/2022

Relato

Érase una vez una niña llamada Martina a la que le encantaba hacer esquí. Ella vivía en una casa en Sierra Nevada donde le era más fácil practicar su deporte favorito.
Un día iba esquiando y de repente uno de sus esquís se le fue para un lado y ¡pam!, se calló y se chocó contra una roca gigante.
Cuando abrió los ojos se encontraba en una camilla de hospital y tenía las dos piernas vendadas. Escuchaba a un médico que le decía a su madre que se había quedado paralítica y que no podría volver a andar, ni podría volver a practicar ningún deporte como el baloncesto, fútbol y por supuesto esquí. Martina al escuchar estas palabras se echó a llorar, ya que no podría practicar nunca más su deporte favorito.
Días después le dieron el alta en el hospital y Martina se puso contenta porque salía a la calle, con la diferencia que ahora iba en silla de ruedas.
Todos los lunes y los miércoles Martina acudía a rehabilitación para intentar ir recuperar la movilidad de sus piernas, aunque el Médico le había dicho que nunca más podría andar. Pasados dos años Martina consiguió dar diez pasos, luego veinte, luego treinta, y así todos los días, cada vez andando un poquito más.
Al cabo de diez años de una dura rehabilitación, Martina no solo consiguió volver a andar, sino que podía empezar a trotar. Intento practicar otros deportes que no fueran tan bruscos en los movimientos, pero ninguno le gustaba como el esquí.
Un día, mientras su hermana Jimena practicaba esquí, Martina cogió unos esquís y quiso practicar, pero no la dejaron porque estaba en la zona infantil y ella tenía 18 años. Ella no se dio por vencida y siguió practicando por pequeñas montañas que había por los alrededores y cada vez practicó por zonas más largas hasta llegar a la cima de una montaña. Ella tenía un poco de miedo, ya que lo que le ocurrió la última vez aún no se le había olvidado, pero poco a poco y con mucho cuidado, se tiró por la montaña, eso sí, siempre llevaba muchas protecciones por si se caía nuevamente, desde ese momento Martina siguió y siguió practicando su deporte favorito, el esquí.
Un día entrenando por la montaña, Martina se encontró un cartel en el que ponía que iba a haber una competición en la que podrían participar niños de diez a dieciocho años, y por supuesto Martina se apuntó.
El día de la competición, Martina se enfrentaba a gente súper buena que llevaban practicando esquí toda su vida, sin embargo, ella se había llevado diez años sin poder practicar y solo de pensar por todo lo que había pasado, la ponía más nerviosa pero con muchas ganas de volver a competir.
Martina quedó tercera, pero solo por haber participado era la más feliz del mundo, y ya estaba pensando en la competición del siguiente año. Al año siguiente Martina quedó primera, y veía recompensado todo el esfuerzo que había hecho durante tanto tiempo.
Poco después se presentó a competiciones por toda España e incluso la invitaron a participar en competiciones Europeas y Mundiales, llegando a convertirse en la mejor del mundo dos años después.
Así Martina se convirtió en un referente para todas aquellas y aquellos, que por algún accidente o enfermedad, no hayan podido lograr sus sueños, para que aprendan que con esfuerzo y con mucha motivación todo se puede lograr.