¡El CANTO DEL RUISEÑOR!


Autor: Laura Lopez

Fecha publicación: 20/03/2022

Relato

¡Paso a paso trabajamos, piedra a piedra lo forjamos, el imperio enriquecimos y el mundo descubrimos!

Tarareaba una gran hormiguita en su mundo de fantasía que con desconsuelo no le permitía ser ella misma, pues en este reino tan alejado del mundo humano, el deber era la razón de su existir. Es por ello que nuestra gran amiga entre hojas y gusanos, se entristecía pues sabía que siempre debía trabajar sin descanso.
Ella observaba como cada día, entre gracia y belleza los canarios volaban por los cielos dejando huella, mientras los pobres Urogallos, se tropezaban y chocaban con todo lo que en su camino se cruzara.

Era irónico pensar como la vida les había dado a tan esplendidos animales alas para escapar, pero en su lugar les había otorgado el cerebro de un pedazo de cristal, los pobres no se enfrentaban ni a un ratón, y les daban pistas a los depredadores de su ubicación, pues cantaban y anidaban en el suelo, y con la coordinación de un sapo, nunca llegaban lejos.
Aun así, nuestra gran amiga los envidiaba, pues eran seres libres de escoger el camino que desearan recorrer.

Es así, como en un día tan oscuro como el carbón, entre sudor y labor, nuestra hormiga llevaba ramas, hojas y comida desde un manantial hasta su hogar, siguiendo a las demás llevaba en su lomo la responsabilidad de toda su comunidad. Caminaba pesarosa, pues sabia que si nos las seguía podía perder el camino y su vida.
Y fue en ese momento, que, sin advertirlo desde la copa de un árbol, un ruiseñor empezó a cantar, y ella en su afán de escuchar, de bruces con el suelo se fue a dar.

¡Oh se lamentó! Y mientras intentaba levantarse, pensó.

- ¿Por qué a nadie a mi alrededor le importo, porque a nadie le interesa brindarme su apoyo?

Y mirando para el cielo, con tristeza en la mirada, al ruiseñor empezó a escuchar, que con fuerza y vitalidad tarareaba sin parar.

“Cuidado con andar detrás de otro y no mirar por la ventana…. pues existe un mundo a tu alrededor y tus miedos están nublando tu visión.

Y sabemos que el mundo no está valorando tu sacrificio, no está escuchando tu voz, pues con crueldad te quiere silenciar.

Pero hormiguita mía no te entristezcas, pues tienes que recordar que la vida no está escrita y si tu camino quieres cambiar solo es que te decidas, pues recuerda que el destino no está escrito y tu naturaleza no limita tu espíritu.”