EL CANDADO MISTERIOSO


Autor: CHIKA HACHE

Fecha publicación: 18/03/2022

Relato

Había una vez un niño llamado Tobi que estaba muy triste porque sus padres le habían dicho que iban a mudarse a una casita en los Pirineos, en la ladera de una montaña nevada. Y a pesar de que sus padres le contaron que era un sitio precioso, natural y que seguro que volvería a tener nuevos amigos, Tobi intentó convencerlos para que no se mudaran allí. El niño no lo consiguió y acabaron mudándose, Tobi, sus padres y su gato Miguitas, a una casa que sin saberlo escondía un gran secreto. Entraron en su nueva casa y la madre de Tobi, le encargó a éste que llevara sus cosas al sótano, ya que sería su cuarto y el de Miguitas mientras organizaban su nuevo hogar, el niño aceptó a regañadientes. Horas después vio a su gato persiguiendo a un par de ratones que silenciosamente se metieron en un agujero para que el gato no consiguiera atraparlos, al niño le entró curiosidad y fué a ver el interior del agujero y encontró un candado, pero no le dio importancia. Pasaron los meses y Tobi ya tenía nuevos amigos y ya había olvidado la mudanza.
Llegó el día del cumpleaños del niño y todos sus amigos le regalaron muchas cosas e incluso su profesora le regaló algo, era una pequeña bolsa de cuero color marrón y le dijo que no la abriera hasta que estuviera solo y en su casa.
Al anochecer el niño abrió la bolsa y encontró un pergamino, el niño ansioso por descubrir que ocultaba el pergamino se puso a leerlo y en él ponía: “Arriba en la montaña, en la cueva del oso, si miras al norte, la llave encontrarás” El niño se quedó pensativo y en ese momento recordó el candado y decidió preguntarle a su maestra, la misma que le había regalado la bolsita cómo podía conseguir la llave y cómo podría llegar hasta allí.
Al día siguiente después de clases se quedó a preguntarle sobre lo que había leído el día anterior y ella poniéndose muy sentimental le contó que desde pequeña su padre le contó muchas cosas sobre este misterio y llegó a descubrir que en su casa está el candado misterioso y que solo se podía llegar a la cueva del oso esquiando por eso le dio el pergamino, para que pudiera cumplir esta misión, que ella siempre quiso cumplir y descubrir que había detrás del candado.
Tobi tenía un problema, no sabía esquiar, se lo dijo a unos amigos y accedieron encantados a ayudarle y en un par de semanas el niño aprendió a esquiar.
Tobi consiguió convencer a sus padres para que fueran a la montaña y con sus nuevos esquíes se dispuso junto a sus padres a subir a la cima de la montaña. Cuando estaban allí el niño sacó el pergamino y se lo leyó a sus padres, estos se quedaron pensativos, pero antes de intentar resolver el enigma entraron en la cueva del oso. Allí vieron los cuatro puntos cardinales pintados en la pared, como indicaba el pergamino miraron hacia el norte y vieron una roca que sobresalía de la pared, entonces, la arrancaron y vieron que allí, cubierta de polvo estaba la llave, la cogieron y muy contentos regresaron a casa a abrir el candado y detrás del candado había...¡100 monedas de oro! Decidieron darlas a un museo y así todo el mundo podría verlas y conocer su hazaña. Tobi siguió practicando esquí con sus amigos y hoy en día sigue contando a todo el mundo su gran descubrimiento.