El caballero de marfil


Autor: Ernesto Vergara Cerda

Fecha publicación: 20/03/2022

Relato

El caballero de marfil
- Vamos a empezar nuestra tertulia con una pregunta que -supongo- muchos le habrán consultado, y me va a tener que perdonar si rayo en lo mismo… Empero: ¿Cómo es eso de que se alimenta con huesos?
- Bueno… La pregunta desde luego arguye desde algún determinismo, sea cárnico, herbívoro u otro similar; o incluso, “más estrafalario”, pero la verdad es que la Naturaleza es la gran guía nutricionista de mis hábitos alimentarios… Y si ella es la Madre: ¿Quién soy yo para contradecirla?
- Claro, claro… No quise incomodar ni ser impertinente con mi inquietud, pero ahora que lo pienso, los tuétanos fácilmente podrían tener su dimensión gourmet… Ahora, Ud., como un gran detentor de aquel conocimiento tácito… ¿Está de acuerdo con que el gusto por las osamentas se define a partir del sabor de aquel componente?
- ¿Tuétanos? Bueno, son una parte del hueso que también hay que tener presente…
- Entonces… Más claro: ¿Sería tan amable en explicarnos en qué consiste la exquisitez de un banquete óseo?
- Trataré y espero poder transmitir a cabalidad mi sensación, aunque si bien, podría traspasar la esfera perceptiva del paladar y el gusto, pues a mi parecer, esta práctica tiene que ver con el orden divino, cuyo origen está dado por el Gran Espíritu. Además, cabe acotar que deviene de un efecto de la muerte en la que nosotros, los sibaritas de los huesos, poco tenemos que ver… Si bien mis colegas y yo, nos alimentamos de alguien que estaba vivo, no ha sido por nuestra intervención la causa de su lamentable y a la vez -para nosotros- nutritivo deceso.
- Ese punto también quería topar y veo, se me adelantó… Hay otras comunidades que tampoco influyen en el destino fatal de sus futuras presas… ¿Ud. cree que la diferencia entre esas congregaciones y la suya es abismal?
- Mis colegas y yo vemos una gran diferencia entre las comunidades que a primera vista podrían parecer muy cercanas pero que prefieren la carne como es la predilección de una amplia gama de especies alrededor del mundo desde tiempos muy remotos…
- Y desde luego, yo soy una de esas especies, por lo cual deberá disculpar mi asombro por la predilección que ustedes demuestran por las osamentas…
- Estamos acostumbrados. Muchos colegas de otras áreas como, por ejemplo, los señores carroñeros, han inquirido sobre nuestra práctica alimentaria, y han concluido lapidariamente que “evitar el rancio olor de la cadaverina es del todo una privación casi monástica” … Lo cierto es que percibir ese tipo de sensaciones nos parecen demasiado crudas e intensas, desde nuestra humilde impresión…
- Sin embrago hay que decir que en su dieta también se incluyen roedores y lagartijas… ¿Qué nos puede decir al respecto?
- Hay que recordar que nuestra naturaleza rapaz se presenta como un antiguo atavismo al que no podemos renunciar tan fácilmente… Sin embargo, si se trata de escoger, preferimos ciertamente los huesos, y eso se comprueba con el alto porcentaje de osamentas observados en nuestra alimentación.
- Muy bien. Damos paso para que alguien del público que nos sigue en este su programa suscite alguna inquietud en torno a sus aclaraciones y posturas… ¿Le parece?
- Con gusto… ¡Adelante!
- Nos envían una pregunta muy curiosa… Es la siguiente: ¿Acaso se le hace agua el pico cuando ve las banderas de los corsarios y piratas con la calavera y las dos tibias cruzadas? (Risas).
- Bueno… Seguramente fuese así para cualquier osteófago, si no conociésemos que de por medio existen una serie de eventos relacionados con muertes de cátaros, hugonotes y templarios (Risas)… Pero, sobre todo, regresando al argumento de la madre Natura, considero que podrían causar en nosotros efectos colaterales aquellos huesos humanos, pues nuestro contexto se remite al de caparazones y de unguladas… No dudo que, si tuviésemos que sobrevivir en otro contexto, quizás no fuésemos tan exquisitos como lo somos ahora… Pero ciertamente, he oído que, para esa infinita especie denominada humana, los huesos son objeto de culto y nos informan que suelen incluso esconder los huesos a los cuales les otorgan una dimensión sagrada, al punto de enterrarlos… Ese contexto sería apocalíptico para mi y mis colegas, indudablemente…
- Ahora que topas el caso de los caparazones… Lo de Esquilo… ¿Fue una casualidad o un asesinato planificado?
- Nuestra naturaleza nos invita a despedazar contra los peñascos los caparazones y las osamentas… Un antiguo ancestro se disponía a preparar su banquete con los restos de un caparazón de tortuga, y para mala suerte del dramaturgo, esta preparación del alimento le costó la vida, tal cual el Oráculo lo predijo… Pero jamás se trató de un acto vilmente programado… Es más… Creo que fue ese el principio de todos nuestros problemas que al día de hoy son evidentes…
- Desde luego, aprovecho esta entrevista que ha tenido la bondad de aceptar para solidarizarnos con su causa y decirle que creemos en un futuro con menos amenazas para usted y su congregación… Cuéntenos: ¿Cómo se observa desde la vulnerabilidad esta terrible condición que bordea con la extinción de su especie?
- Gracias por sus palabras y su apoyo moral. En realidad, en esta región de los Pirineos somos apenas cerca de una centena de familias y pare de contar. Los descendientes de Esquilo siguen subiendo las estribaciones de las montañas y muchos de ellos han decidido envenenarnos con tóxicos que son capaces de emanar de alguna manera desconocida para nosotros… Como lo dije antes, quizás sea parte de la maldición que pesa sobre nosotros por la accidental situación acontecida con el antiguo dramaturgo…
- ¿Está seguro de que se trata de una maldición?
- Quizás… No voy a especular. En realidad, tenemos otro colega en la zona que es mucho mayor a nosotros pues proviene de la era glacial. Su condición también está comprometida en estos días, pues sus cantos románticos están siendo apagados por el alboroto de los mismos descendientes de Esquilo… Sus parejas ya no escuchan aquella serenata y, por tanto, el amor se diluye como se diluye la especie… se trata también de una situación muy preocupante.
- Claro que sí y esperamos que esas situaciones sean superadas por el bien de todos… Ya despidiendo el programa y en su cierre: ¿Tal vez quisieras referir algún mensaje final para toda nuestra audiencia?
- Nada. Pues agradecer por el espacio y el tiempo y recordar que todos somos muy frágiles. Los huesos parecen inquebrantables como el marfil, pero contra las rocas se destrozan en pedacillos… Los caparazones también. Pido disculpas a nombre de nuestra comunidad “Las Águilas Barbadas” por lo que sucedió con el gran dramaturgo Esquilo, pero ciertamente el pobre hombre estaba lejos de casa y más lejos de estar presupuestado por un descuidado ancestro… Todos nuestros colegas intoxicados han servido ya como un sacrificio demasiado oneroso de nuestra parte. Espero que tanto la comunidad humana como la nuestra pueda superar sus desavenencias y escribir nuevas páginas de convivencia respetuosa… ¡Muchas gracias!
- ¡Y gracias a ti! Estuvo con nosotros el Caballero de Marfil y ha sido una conversación muy edificante… Eso fue todo por hoy en Radio Espot… ¡Buenas Noches! ¡Éxitos totales!