El amor propio


Autor: No sin mi

Fecha publicación: 09/02/2022

Relato

Nunca supe el significado de querer a alguien. Era incapaz de amar a otra persona porque ni siquiera me quería a mí misma. El proceso de aprendizaje era largo y muy complicado. Debes empezar de cero, empezar a valorarte y decirte miles de cosas bonitas que tu propia cabeza no piensa.
A medida que crecemos, nuestros cuerpos cambian y evolucionan. Algunos dicen que con la edad, perdemos. Otros dicen que, con el paso de los años, se producen grandes cambios tanto físicos como psicológicos, pero con veinte años, seguía estancada en una mentalidad negativa con malos hábitos y constantes palabras desagradables hacia mí persona.
Siempre creí que por ti lo daría todo incluso mi propia vida, pero aquello no era cierto. Antes de ti, he aprendido que voy yo y eso no hace quererte menos, pero si me hace quererme más a mí misma.
Quizá hemos nacido en un mundo aparentemente superficial y, a la vez, nos han enseñado que el amor está atado a otra persona, esa persona que te hará feliz, sonreír y siempre estará a tu lado. ¿Pero qué hay de mi persona?
Nunca me habían dicho que antes de querer a alguien debía quererme a mí y quizá ese fue nuestro error, creer que tú lo eras todo y yo no era absolutamente nada. Después de esta pandemia puedo afirmar que me empiezo a querer y a valorar.
Cuando todo esto empezó, la depresión y ansiedad llegaron a mi vida como una ola en el propio mar. Fue un choque de realidad contra una pared robusta y muy alta la cual intentaba saltar, pero no llegaba porque me venía muy grande. Muchas veces pensé en acabar con todo lo que para mí me provocaba dolor y ese algo era yo misma. Cuando piensas en poner fin a tu vida todo lo demás deja de importar.
Nunca nos hablaron de la importancia de la salud mental, mucho más relevante que el aspecto físico de alguien, pero en este mundo de likes y redes sociales, únicamente importa tu apariencia física y tu estatus monetario. Cosa que hacía que mi depresión aumentara porque no tenía ninguno de estos dos requisitos indispensables para triunfar.
Aparte de la inseguridad que tenía, debíamos sumarle que llevaba encerrada en casa meses sin poder verte y sin poder hacer absolutamente nada de aquello que deseaba. Además, se acercaban los exámenes de la Universidad que provocaban más y más ansiedad por no conocer todo lo que debía saber para poder pasar de curso sin suspender.
Eso no fue todo. Tu comportamiento cambió, empezaste a ser una persona totalmente distinta conmigo. ¿Qué pasó? ¿Por qué motivo cambiaste de esa manera? Yo únicamente quería estar a tu lado y ser feliz, pero tú empezaste a salir y salir con una y después te fuiste con otra y yo me encerraba en el cuarto a llorar y a mentirme a mí misma sobre tu propio comportamiento.
¿Sabes las veces que me hiciste dudar de mi propia persona? Me tumbaba en la cama y me decía a mí misma que todo estaba dentro de mi imaginación, que tú me querías y que jamás harías algo de todo aquello. Mi cabeza era consciente que solamente inventaba e inventaba por qué no quería alegarme de ti, pero empecé a creer todo lo que soñaba.
Ese fue el mejor momento de toda nuestra relación. El momento en el cual yo me inventaba que tú lo dabas todo por mí, por nuestra relación y por nosotros. Cuando yo soñaba y soñaba que tú siempre estabas a mi lado, que me decías la verdad, que no me traicionabas ni mentías, pero ¿de qué me servía todo ese teatro?
Maldito el día en el que empecé a abandonarme más y más por prestarte más atención a ti. Me castigo por no valorarme y por dejar que, fuera yo misma quién, me hiciera tantísimo daño.
Samuel sé que tú has hecho mucho por mí y siempre te lo voy a agradecer por qué gracias a ti he aprendido a quererme más a mí. El amor trata de eso. Quererte para poder querer a los demás. Yo por ti lo daría todo, pero ¿qué puedo dar si no tengo nada? Para ofrecerte mi amor debo quererme más a mí.
Y ese es el mejor aprendizaje que me llevo de nuestra corta, pero intensa relación. Merezco a alguien que esté siempre a mi lado, en las buenas y, sobre todo, en las malas. Quiero a alguien que me haga feliz por encima de todo, sin mentiras, sin engaños y sin infidelidades. La lealtad es muy importante también Samu y debes entenderlo. Lealtad es darlo todo por la otra persona sin esperar nada a cambio.
¿Sabes cuantas veces te defendí aún sabiendo que me engañabas? ¿Sabes cuantas veces me mentí a mí misma por creerte a ti? ¿Sabes cuántas veces te busqué por el pequeño municipio de Espot? ¿Crees que eso es fácil? ¿Consideras que ha sido fácil para mí? Yo era una persona segura de mí misma, pero con los años, lo perdí. Lo perdí todo menos a ti porque luchaba y luchaba para tenerte siempre en mi vida, pero ¿para qué te quiero en mi vida si yo no tengo vida?
Así que no quiero que sufras ni que me hagas sufrir más. Querer es una tarea muy complicada que solo algunos privilegiados pueden llevar a cabo. Yo estoy aprendiendo a quererme, a quererme mucho para no necesitar que otra persona me quiera.
Quizá es cierto que me has querido, pero nunca has sabido hacerlo bien. El egoísmo no debe existir en una relación de dos, el respeto va atado al aprecio y lealtad hacía otra persona, pero como consejo te diré que empieces a valorarte a ti mismo. Vales mucho y eres consciente. Muéstrate a ti mismo lo mucho que vales y lo poco que necesitas a alguien a tu lado. Primero vas tú y después, puedes compartir el gran amor que sientes con otra persona.
Nunca pretendas querer a alguien si ni siquiera te quieres a ti mismo. Con el tiempo te darás cuenta de mis palabras y quizá sigas en desacuerdo, pero ahora que empiezo a valorarme, a quererme, a preocuparme por mi misma y por mi salud, veo que es imprescindible saber quién eres tú para poder conocer a los demás.
Sí ni tú misma sabes lo qué quieres, lo que buscas, lo que deseas o por lo que luchas, nunca nadie podrá intentar ayudarte a perseguir tus sueños y metas. Samuel sé que estarás leyendo esto y te dará exactamente igual como yo me pueda llegar a sentir, pero, ¿sabes qué?
Me da igual. He aprendido a no depender de absolutamente nadie para crecer como persona. Aunque vivamos en este mundo tecnológico y conectado, en el cual vemos antes un cuerpo que una personalidad, me sigo queriendo o, por lo menos, intento quererme cada día un poco más para no necesitar jamás un cumplido o una mirada de otra persona que no sea yo.
Aquí me despido de ti para decirte hasta pronto. Sabes que nunca me ha gustado la palabra “adiós” ni las despedidas. Espero que esto no sea una despedida aunque si una ruptura amorosa. El amor es complicado ¿verdad? Quiérete. Quiérete hasta que olvides por qué ya no lo hacías.