¡Biiip, bip!


Autor: dezoplilont

Fecha publicación: 19/03/2022

Relato

¡Bip, bip!
El quebrantahuesos buscaba su merienda sobre las piedras ya tibias de la Lleida dominical.
Eran su comida, generalmente cabras muertas de viejas, pichones de chotacabras o tortugas.
Contaba con dieciocho siglos lo sucedido con un Molestante, que muriera por tortugazo.
Les causaba mucha gracia. No se trataba de su caso. Porque la tortuga no se parte sobre calvas.
Su piedra favorita esperaba sus presas en la falda de los Pirineos. El musgo daba buen sabor.
A fuerza de garras y pico pudo mantener a raya la voraz belicosidad mostrada por los otros.
“La piedra del fiero Bran” llamaban los otros quebrantahuesos al comedero que conquistara.
Pero nada comestible se mostraba por ahora. Las tripas le reclamaban sustento con urgencia.
Su recurso de peor es nada, la cabecera del circuito de los esquiadores, era lo que le restaba.
Los Molestantes que se deslizaban por la nieve dejaban a veces caer migajas en la caliza.
Su vista penetrante le revelaba cierto corpacho de mayor porte del habitual en los conejos.
Arrollado sobre su vientre blanco, de lomo gris claro, su textura le chocaba por absurda.
El ser semejaba componerse de nubarrones o cosa similar, como tejido por diminutos puntos.
El hambre le reclamaba llenar la panza. Hizo buen ascenso con el ser esponjoso bien asido.
A medio camino de su piedra, fue mordido. El Coyote le clavaba los dientes en el muslo.
Quiso soltarlo, pero su presa se fue disolviendo, para luego mezclarse sus dos naturalezas.
Entoces fiero Bran solo tuvo voluntad para su nuevo fin: encontrar y comer al Correcaminos.
“Pero si en Lleida lo cercanamente similar que tenemos es el urogallo”, pensaba febrilmente.
El urogallo, su colega poque no chocaban en sus redes alimenticias… ¿Como pensaba…?
Pero la voluntad coyotil era fuerte. Se combinaba con su gran hambre. Matar. Despedazar.
Los urogallos acostumbraban buscar su comida cerca del robledal, a poca distancia del agua.
Para disculparse se puso requisito de no tomar a su colega como presa, sino de los ancianos.
“De todos modos van a morir”, iba mintiendo para su caletre. “Los rigores de la primavera.”
Para su mal pudo ver que los urogallos no resultaban visibles por ninguna parte cotidiana.
Imitando los gritos de los urogallos, fiero Bran tuvo respuesta tan solo de su camarada.
El Coyote, borrando de su conciencia todo prurito, lo lanzaba como flecha sobre su presa.
“¡Biip, bip!”, se tronchaba su colega, corriendo como centella por sobre tierra mojada.
“Esto me suena de cierta parte”, pensaba fiero Bran mientras chocaba con la grama seca.
Estuvieron horas imposibles de computar deambulando por todos los rincones del parque.
Por falta de nieve, como del mismo modo por escasez del agua fluvial, estaba todo calmo.
Pasaron rozando la cara de Pepe Chanquete, que pilotaba su kayak en un resto de riacho.
Le derribaron el kayak y se puso perdido con el agua fangosa, perdiendo los anteojos.
Pero la Luz Irrealadora fue suspendida tras filmarlo todo. Bilge dijo: “Gran spot en verdad”.