Aventura en el Monte Perdido


Autor: Luisa

Fecha publicación: 19/03/2022

Relato

-Hace ya unos días mi padre publicó una revista en la que estuvo trabajando mucho tiempo, él me decía que era un artículo muy importante y que por ello se tomó su tiempo para que quedara perfecta e informara al mundo entero de esa gran noticia o gran tragedia, mejor dicho.
Quería utilizar las palabras adecuadas para que la gente que leyera aquel periódico entendiese la situación en la que se encontraban los seres queridos de las víctimas de aquella gran tragedia, ya que tanto yo como mi padre lamentábamos mucho la pérdida de un familiar nuestro que fue a una expedición con sus compañeros a escalar el Monte Perdido.
Él y sus compañeros querían ser los primeros en llegar a la cima, antes de que Rondo y Laurens, líderes del grupo de alumnos de Ramond, les alcanzaran.
El artículo hablaría de que los tramposos alumnos de Ramond hicieron todo lo posible, hasta el punto de quitarles la vida a sus rivales, para ser los primeros en llegar a la cima de la montaña.
Me pregunto dónde estará el periódico, recuerdo haberlo comprado el mismo día que mi padre lo publicó… ¡Aquí está! Ya ni me acordaba de lo que le pasó a mi tío en la expedición, menuda aventura que vivió, una pena que no viniese de vuelta para contarla con más detalle. Si te soy sincero, a veces me gusta imaginar cómo se sentiría el tío Hans cuando escaló el Monte Perdido…
De todas las historias que me he inventado sobre el viaje de mi tío mi favorita se titula:
`Aventura en el Monte Perdido`
Sí, bueno, no es muy original, pero combina con la historia, digamos. Ya sabéis, no juzguéis un libro por su portada, nunca mejor dicho.


-Todo empezó en un frío invierno, los alumnos de Ramond ya se preparaban para escalar el Monte Perdido. Sabían que tras su largo viaje serían más famosos y ricos aún, eso era lo único que les importaba y la única razón por la que se arriesgarían a ir y no volver.
Pero esos avariciosos no sabían que un grupo de jóvenes exploradores con la misma intención de escalar la montaña tomaban la delantera y empezarían a escalar aquella tarde.
Mi padre no pudo dejar pasar tal primicia y cuando el grupo de Ramond se enteró entraron en pánico, ¿Cómo se harían famosos ahora? Y haciéndose aquella ridícula pregunta se fueron sin ni siquiera la mitad del equipamiento.
Mi tío Hans y sus amigos no lo pasaban precisamente bien escalando el monte, pues no disponían de ciertas comodidades, y a cada metro que subían más frío hacía y más niebla había. Cada vez era más difícil enganchar el pico en el hielo, le temblaban las manos, en definitiva, seguir adelante era casi imposible. Pero ni Hans ni sus compañeros tenían intenciones de tirar la toalla sin antes darlo todo.
Pero entonces le alcanzaron. Los alumnos de Ramond les alcanzaron.
Casi se mueren de la risa al ver la poca equipación de la que disponían sus rivales, y eso que se dejaron más de la mitad en tierra. Pero Hans no les hizo ni el más mínimo caso y siguió con sus amigos.
Los alumnos de Ramond siguieron intentando que se retirasen durante varias semanas, pero Hans iba a lo suyo. Un día, hartos de intentar que Hans se retirase por sí mismo, intentaron hacerlo por la fuerza.
-Si no te largas ya y nos dejas en paz tendré que echarte yo por las malas. –Le amenazaba Rondo.
-¿Por qué? ¿Alguien os ha dado permiso para echarnos así como así? Se supone que si nadie ha llegado aún a donde estamos ahora el terreno no puede ser de nadie, ¿No? -Contestaba Hans, muy seguro de lo que decía, y bueno, no le faltaba razón.
Pero Rondo tenía poca paciencia y no tardó en montar en cólera:
-¡Pero cómo te atreves! ¡Chicos, cogedle, que no escapen!
-Los alumnos obedecieron, ya que era su jefe en la expedición, e intentaron atraparlo y atarlo con una cuerda que les dio Laurens, su ayudante. Pero Hans no se dejó atar, y algún que otro alumno se resbaló y desapareció entre la espesa niebla que los rodeaba.
Cuando se consiguió librar de la mayoría de los enemigos que le atacaban, aprovechó para seguir escalando con sus amigos antes de que Laurens, Rondo y el resto de alumnos les alcanzaran otra vez.
Pasaron los meses, y Hans y sus compañeros ya habían escalado una gran parte de la montaña, ya estaban acostumbrados a aquellos climas tan extremos, y no tenían apenas noticias sobre los alumnos de Ramond, parecía que los habían perdido de vista.
Pero se equivocaban, pues Rondo y Laurens estaban planeando dejarlos fuera de juego en secreto. Se habían adelantado a ellos y para asegurar su victoria separarían de la superficie de la montaña un gran pedazo de hielo encima de Hans y de sus amigos.
Cuando estaban a pocos metros de la cima, el bloque de hielo que separaron los enemigos se lanzó encima de Hans y de los suyos, y mató a muchos amigos de Hans.
No creas que este es el final, porque por suerte Hans y uno de sus compañeros sobrevivieron al ataque. En seguida Hans se dio cuenta de que todo fue un plan de Rondo y Laurens, y tal era el odio hacia ellos que al llegar muy malherido con su amigo a donde estaban Rondo y Laurens, el amigo de Hans se abalanzó sobre ellos y Hans mató con su pico de escalada a Rondo. Laurens, que consiguió escapar, cogió una pistola de su mochila y mató a Hans, y su amigo cayó con Rondo muerto aterrizando en el bloque de hielo y desapareciendo entre la niebla con él.
Mi padre sabía que Laurens asesinó a su hermano, o sea, a mi tío Hans, y gracias a su periódico metieron en la cárcel a Laurens, de la que nunca saldría porque allí enfermaría de la fiebre amarilla.
FIN