Amor en peligro de extinción


Autor: Jason Ave

Fecha publicación: 15/03/2022

Relato

En lo profundo del pirineo, dos corazones en peligro de extinción vivían siendo mitad sin completar, sufriendo en silencio, sin saber que el azar les tenía reservado la mejor de las conversaciones.

Ella era un ángel. La divinidad vestida de miedo. La poesía que los poetas no pueden rimar. Era la belleza de un corazón escondido en una jaula opaca y resquebrajada. Tenía fama de ser peligrosa y belicosa, o quizá se volvió así por dar razón a la fama. Su personalidad inquebrantable le vistió un manto de soledad del que nunca pudo, ni quiso, desprenderse. Creció alejada de los suyos, cuando descubrió que aquellos que la acompañaban, no eran más que buitres despechados.

Él era un marginado de tez oscura. Su corazón de fuego se congeló con el tiempo y el frío de la ignorancia. Único en su especie. Solitario. Vivía de poco a poco, como si cada día fuese un hermoso milagro. Le gustaba tanto cantar como tan poco le gustaba despertar sin amante. Por eso, cada atardecer, despedía el último rayo de luz cantando desde los pies de su cama con la esperanza de que alguien le respondiese.
Un día de esos que no se pueden recordar, los caprichos del destino unieron el vuelo de sus almas. Dos marginados, apartados, olvidados, que, sin buscarse, se encontraron. No eran del mismo lugar, ni si quiera hablaban el mismo idioma, pero hay veces que es mejor mantener el pico cerrado y dejar que hablen las miradas. Así, él, encontró la llave de su jaula y liberó sus demonios. Ella, apostó al negro de sus ojos y su piel. Era un amor tan imposible como sus vidas, por eso no podía fallar.
Del hechizo de sus encuentros nació la magia de la consecuencia. Quién iba a decirles que era posible formar una familia sin haber sentido nunca el calor de una estirpe. Siendo tan diferentes, no podían pensar que en la receta de la felicidad había cabida para este ingrediente. Sin embargo, ocurrió. Y el cascarón comenzó a crujir dando paso a la vida. Poco a poco, se fue resquebrajando, dejando entre ver el encanto de unos ojos oscuros como la noche. El fruto de su amor nació, vestido de divinidad sin miedo. Era oscuro, elegante y con una marca en el pecho parecida a un corazón. El orgullo curó sus egos maltrechos, habían creado una nueva y hermosa especie.
El varón creció y expandió su extirpe, mientras sus honrados padres vivieron juntos cada momento hasta el final de sus días. No habían salvado su especie, es verdad, pero eso qué importa, si habían podido salvarse ellos. Si él no supo nunca volar, pero siempre la elevaba al cielo con solo mirarla. Si ella era inquebrantable, pero se desvivía por una caricia suya.
Si él siempre le tuvo algo que cantar a los pies de la cama, y aunque ella nunca supo responderle, le encantaba escuchar.
Era triste penar que había llegado el final, que no habría más como ellos, pero en realidad siempre fueron únicos.