Alas y sueños


Autor: Crisantemo

Fecha publicación: 18/03/2022

Relato

Te dije que no te fueras lejos, que no huyeses tan pronto del nido. Eras joven polluelo, inexperto e inocente. ¿Cuánto podrías volar sin perder la senda de vuelta al pinar negro al que perteneces? Aquella noche me miraste en lo profundo y sin mediar palabra urdiste el plan.
Al amanecer me asomé, pero ya no estabas en el abedul, el cuál solitario encontré mientras su savia caída como caen las lágrimas del que dice adiós. Canté y canté, pareció que incluso al sol desperté, pero no obtuve tu respuesta. Con el dulce olor a enebro deseé fervientemente que al cobijo de los helechos estuvieras. Pregunté al hayedo pero sólo pudo indicarme, con movimiento lento pero firme, que habías emprendido el viaje hacia lo más alto de las montañas, donde la nieve se hace hielo y no muere.
Estoy decidida, salgo a buscarte. En mis plumas llevo el viento que me arrastra. Lagos van apareciendo, unos tras otros, grandes y pequeños, hay cientos. No consigo alzar mi vuelo por mucho tiempo, poco más de un kilómetro y ya me encuentro cansada. ¿Cómo lo logras tú? Será que estás en la flor de la vida y tu energía infinita te ciega ante el peligro. Gallinácea dicen que eres, pero de gallina poco tienes.
- Escolti, escoooolti! Què s’ha perdut, vostè?
El silencio que viaja conmigo se rompe. Un ave de largo cuello gris parduzco y cabeza blanca me mira, fijamente. Su largo pico amarillento me señala. Apostaría a que está hablando conmigo.
- ¿Cómo dice?
- Si, em penso que vostè no és d’aquest lloc… potser d’aquí a prop? Del bosc de pi negre d’allà baix?
- Ah, sí, bueno… busco a mi pequeño, salió está mañana a descubrir el valle, supongo. Me dirijo a las montañas altas. Su sueño ha sido, desde que salió del huevo, sobrevolar los riscos encantados.
- Els Encantats? No pateixi, segur que l’acaba trobant… segueixi el riu, fins a la propera llacuna. Agafa la direcció on les aigües van tortes.
- Aigüestortes?
- Es clar! On el riu fa varies voltes. Ohhh! Adéu! He de marxar que aquell peix se m’escapa. Fraark!
Sin dilación la garza abre sus alas, enormes, grises y redondeadas. Estira el cuello, suelta un graznido y se eleva… majestuosa. Realmente te encantaría verla. ¡Qué pájara! Se ha detenido un poco más adelante, donde las aguas del lago se mecen tranquilas. La observo encoger el cuello, parece que se prepara y… ¡Cazada! Una pequeña anguila, sacudida, sale del agua para servir de cena a mi nueva amiga.
Continuo el camino. Llego a una pradera donde montículos de pizarra y granito sobresalen enseñándome que una vez, hace millones de años, este valle era el fondo del mar. Ahora, sin embargo, da paso a verdes campos donde el agua se acumula en pequeños estanques, lo que me recuerda que ahora mi pico está seco y no he parado en varias horas. Me dispongo a catar ese agua cristalina de la charca y por un momento creo verte allí… Reflejo mío, no me engañes te pido.
- Sssrrreesssk!
- Ahhh, ¿Quién eres tú? ¡No me comas dragón, que yo sólo soy del montón!
- Què dius? No em mengi vostè senyora, que jo no sóc l’apat de ningú. I no sóc un drac, sóc un tritó!
- Discúlpeme señor tritón. Sólo pretendía beber un poco de agua fresca. No quería perturbar su descanso. ¿No habrá visto usted a mi hijo pasar por aquí?
- A veure… Deixi’m pensar… No ho crec, no he vist res semblant a vostè. En canvi, un petit ocell de color fosc i celles vermelles vaig veure fa un parell d’hores. Plomes curtes, marrons …
- ¡Sí!, ¡Sí! Los machos y las hembras de mi especie somos muy diferentes, era él, seguro.
- Amb la granota bermeja se’n va anar direcció l’estany de Sant Maurici.
- Entonces, está acompañado por una rana… Gracias por su ayuda señor. Hasta la próxima.
Retomo el vuelo pero en pocos minutos mi torpeza se hace notar. Un golpe de viento me derriba y contra un talud vertical que intentaba sobrepasar me estrello sin poderlo evitar.
- ¡Ay, ay!
Oigo algo crujir y un fuerte dolor, agudo e intenso, recorre mi ala izquierda. Me precipito al vacío sin poder controlar el planeo de mi cuerpo. Me da miedo mirar pero debo hacerlo.
Mientras caigo mi ala describe movimientos que no comprendo…se ha roto, como se rompió mi corazón al comprender que ya no estabas.
Cierro mis párpados y creo verte. ¿Será el fin de mi vida en la Tierra? Me detengo de inmediato, algo me agarra… Unas cuantas pajaritas de las nieves me sujetan con sus picos y me depositan con delicado gesto sobre un saliente del risco. Tienen allí su nido donde un par de polluelos saborean su banquete de insectos frescos.
- Senyora, no crec que pugui tornar a volar per un temps.
- Lo sé, mi ala se ha quebrado. Pero podría continuar a pie…¿Si fueran tan amables de bajarme de esta montaña rocosa? Quisiera continuar mi viaje.
- No patiu. Ara mateix. Pitita! Ayuda’m!
Me siento más cómoda en bajas alturas pero siento estar muy cerca de la cima de una de esas montañas gemelas. Anochece y mi cuerpo suplica un descanso ¿Dónde estás?
El viento sopla cada vez más fuerte y emite un silbido a su paso por esta orilla del río. La temperatura es fría y cada vez la oscuridad lo cubre todo. Siento que lo más sentado sería detener mi marcha unas horas. Busco cobijo y me recojo. Pero, ¿Qué es eso que se mueve? Parece una rata con trompeta.
- Uuahhh. Això sí que es vida! Bon dia!
- ¿Bon dia? Querrá decir usted buenas noches.
- Que no s’adona que sóc un desmán dels Pirineus? El meus hàbits són nocturns. Per mi el dia comença.
Qué personaje más extraño… Tan pronto aparece como que se pierde entre las piedras al ritmo de la nana que este riachuelo canta. Mi mente consciente se desvanece, y me duermo.
- ¿Mamá?
- ¿Mi pequeño?
- Crooakk
Mis ojos se abren y buscan con rapidez el origen de esa voz. A mi lado una rana bermeja que me observa inquisidora. A lo lejos, surcando el cielo, una silueta conocida ¡Tú!
- Allà dalt hi és el seu fill, croaakkk.

¡Lo veo! El primer urogallo en sobrevolar els Riscos Encantats en el Pirineo catalán.